Nuestro sistema climático está cambiando continuamente, y para entenderlo necesitamos construir simulaciones por ordenador de sus complejos e interconectados procesos.

Los modelos climáticos se utilizan para hacer predicciones, las cuales ayudan a orientar las acciones para reducir las emisiones de carbono y adaptarse al cambio climático. Por ejemplo, las predicciones del aumento del nivel del mar y de la mayor frecuencia de las marejadas ciclónicas pueden orientar las decisiones políticas sobre la protección costera que serán necesaria.

Un buen modelo climático debería ser capaz de reproducir las observaciones del pasado si quiere hacer predicciones precisas del futuro. Es vital que los modelos se enfrenten a las observaciones:

Con su cobertura mundial y sus repetidas visitas periódicas, los satélites son una contribución vital a los esfuerzos de modelización climátática. La ESA ha establecido el Grupo de Usuarios de la Modelización del Clima (CMUG) para situar la perspectiva del sistema climático en el centro de su programa de la Iniciativa sobre el Cambio Climático (CCI). El proyecto de la CMUG es un foro especializado mediante el cual la comunidad de observación de la Tierra y la comunidad de elaboración de modelos climáticos pueden colaborar más estrechamente.

Un gran ejemplo del poder de combinar los resultados de los modelos de datos por satélite es el descubrimiento de que el Océano Ártico se convertirá prácticamente en un mar sin hielo en septiembre de 2050 (Community, SIMIP 2020).

La CMUG es un consorcio que comprende el Centro Hadley de la Oficina de Meteorología, el DLR, el ECMWF, el IPSL, el Instituto Max Planck de Meteorología, Météo-France, SMHI y el BSC.

Simulación de un modelo basado en las observaciones de los satélites de la zona de hielo del Ártico.